Instalaciones de una vivienda

Wednesday, April 05, 2006


La instalación de la calefacción
El cuerpo humano recure a determinados mecanismos fisiológicos.
Cuando se desea establecer de forma artificial una temperatura ambiente superior a la que naturalmente exístiria en un espacio, se emplea un sitema de calefacción. Se divide en:






  1. Individuales: Cada vivienda tiene una fuente de calor.
  2. Centralizadas: Un edificio o un conjunto de viviendas disponen de una fuente de calor cómun.
  3. Urbanas: La central térmica está situada en un edificio independiente.

Sistema convecional de calefacción

Consta de los siguientes componentes:

1. Generador: Produce el calor, en ese sistema se emplea una caldera, en la que quema un combustible que transmite la energía de su combustión a un fluido caloportador,se utiliza en combustibles tradicionales.

2. Distribución del calor: Se realiza en los circuitos cerrados por tuberías de acero o de cobre.

  • Instalación monotubo: Utiliza un solo tubo que actúa de circuito de ida y de retorno. Los emisores de calor se encuentran situados en serie, con lo que alimenta al aparato calefactor siguiente.
  • Instalación bitubo: Se parece a un circuito eléctrico paralelo, el agua caliente que sale del generador se reparte por diferentes tuberias.

-De retorno simple: La longitud de las tuberías es distinta de un emisor,por eso el sistema no está en equilibrio, y la pérdida de calor sera mayor.

-De retorno invertido: El recorrido del agua para todos los emisores. El sistema está en equilibrio y la diferencia de temperaturas es mínima al igual que la pérdida de calor.

Tenemos emisores que pueden ser de varios tipos, los más conocidos son los radiadores.

Elementos de seguridad, regulación y control

Existen muchos tipos de elementos para regular:

  • Válvulas de seguridad
  • Componentes de regulación-termostatos
  • Aparatos de control

Otros sistemas de calefacción

Calefacción eléctrica:

Existen numerosos sistemas y aparatos de calefacción eléctrica que, según sea su funcionamiento, se clasifican dentro de las tres categorías descritas a continuación:

Calefacción directa:
Cuando el calor se produce y se emite al ambiente simultáneamente.
Se incluyen en esta categoría los sistemas de radiación por techo y suelo, los convectores y ventiloconvectores, los paneles radiantes, las placas solares, los radiadores de aceite, los infrarrojos, etc.
Todos ellos pueden utilizarse con Tarifa Nocturna pero, en condiciones de uso normal, el consumo nocturno alcanza sólo un 25-30% del consumo total de calefacción.

  • Calefacción por acumulación :
    Cuando el calor se produce y almacena durante un determinado periodo de tiempo, y se emite al ambiente posteriormente.
    Comprende los aparatos acumuladores de calor, cuyo funcionamiento está previsto para aprovechar total o casi totalmente la Tarifa Nocturna. Sin embargo su instalación requiere una inversión más elevada que los anteriores.
    En general, el sistema de acumulación total es más interesante cuanto mayor es el consumo de calefacción; por ejemplo, en las localidades cuyo clima es más frío.

  • Calefacción mixta :
    Combina equipos de calefacción directa y de acumulación.
    Dependiendo de la proporción entre directo y acumulación, los sistemas mixtos permiten desplazar a la noche un 40-80% del consumo total de calefacción, con una inversión más reducida que en el caso anterior.
    Estos sistemas son aconsejables en la mayor parte de los casos, pero resultan especialmente rentables para consumos de calefacción medios, como los que se producen en las localidades de clima templado.
    Acumulación en suelo y apoyo Los sistemas mixtos más adecuados son los formados por:
    Acumuladores de calor y convectores.
    directo.

Calefacción solar


La producción de agua caliente para calefacción se está convirtiendo también en una forma usual de aprovechar la energía del Sol. Pero en este caso, hay que tener en cuenta un factor muy importante: el sistema utilizado para transmitir el calor al ambiente. A continuación explicamos, de menos a más eficientes, sistemas de calefacción. Radiadores Los radiadores son sistemas de calor por radiación que trabajan a altas temperaturas (80ºC). Contrario a la energía solar que trabaja a bajas temperaturas (45ºC). Por este motivo la calefacción por radiadores es un sistema absolutamente inapropiado para la energía solar térmica. Pensar en calefacción solar significa trabajar con el sistema de calefacción más adecuado: el

suelo radiante como se explica más abajo. En caso que se quiera aplicar la energía solar en una instalación ya hecha de radiadores, podría conseguirse pero sería una instalación poco viable y compleja, Fancoils. Una instalación de calefacción o climatización basada en fancoils está formada por: Un equipo capaz de producir agua fría o caliente, según se desee refrigerar o calentar, situado en el exterior de la vivienda o local. Ventiloconvectores (fancoils), situados en las estancias que se desean climatizar. Red de tuberías de agua, encargada de conducir el agua desde el equipo de producción hasta los fancoils. Al igual que el suelo radiante hecho de trabajar a baja temperatura permite utilizar cualquier fuente de energía para su funcionamiento: gas natural, gasoil, bomba de calor y especialmente energías renovables como la solar, donde su aprovechamiento es óptimo. Suelo radiante y suelo frío .
El suelo radiante brinda confort a baja velocidad de aire (1,5 m/s) porque calefacciona por radiación sin levantar polvo ni microorganismos. No seca el aire ni las mucosas nasales, y mantiene los pies calientes mientras respira aire fresco. Por todo esto, es el sistema recomendado por la Organización Mundial de la Salud.
La calefacción por suelo radiante es el sistema que proporciona un mayor nivel de confort dentro de una vivienda o local. Consiste en una red de tuberías enterradas en el suelo por las que circula agua a baja temperatura, normalmente entre 35 y 45 ºC, dependiendo del tipo de suelo. Entre las ventajas de este sistema destacan:

-La distribución de temperaturas: que se consigue en la sala, manteniendo una mayor temperatura a nivel del suelo y descendiendo ésta con la altura. De esta manera no se desaprovecha energía calentando innecesariamente la parte alta de la estancia. Esto significa que el suelo radiante también es un sistema muy adecuado para el calentamiento de locales altos.

El hecho de trabajar a baja temperatura permite utilizar cualquier fuente de energía para su funcionamiento: gas natural, gasoil, bomba de calor y especialmente energías renovables como la solar, donde su aprovechamiento es óptimo.
Cuando se trabaja con energía solar para obtener calefacción, el suelo radiante es óptimo para este fin. La principal dificultad que presenta tanto el suelo radiante como el suelo frío es que sólo es aplicable en viviendas o locales en construcción o donde se pretenda realizar una reforma importante, ya que las tuberías necesarias para su funcionamiento abarcan todo el suelo de las estancias a calefactar.

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